Se trata de su MENSAJE o comunicación, que realiza de diversos modos, con su propia voz, pronunciando sentencias, avisos, promesas o situaciones, de manera que se le entienda, se le escuche y se conozca por parte de todos que está AHÍ, VIVO, PRESENTE.
También se comunica por medio de sueños y visiones, y desde toda clase de situaciones místicas, para dar a entender o mostrar lo que quiere él que sea entendido y sabido. Requiere de nuestra fe, hace falta una fe grande en él, que no establezca rechazo alguno, sino tenga la convicción de hallarse en su voluntad y en su Presencia Viva.
Realiza él estas comunicaciones a la persona que envía HOY como Juan fue enviado. Precursora de su Venida última, para abrirle paso antes de que se produzca su llegada. El pueblo ha de responder a Jesús y a estos AVISOS que lo presentan.
MANIFESTACIÓN DE CRISTO, TIEMPO OMEGA
EL SEÑOR NOS VISITA
Estos tiempos discurren en medio de las prisas y a veces del "sin sentido", parecen ir desbocados a ninguna parte, si bien no esta...
miércoles, 9 de noviembre de 2016
sábado, 5 de noviembre de 2016
CRISTO ESTÁ CONVOCANDO AL HOMBRE Y A LA MUJER HOY PARA QUE VAYAN A SU ENCUENTRO Y LO SIGAN.
Está preparando el Banquete del reino (Lc. 14, 15 - 24), porque su HORA y la NUESTRA está cerca.
Algunos de los íntimos, sus amigos, han declinado por el momento la invitación, por eso él me envía a salir a las plazas, a los caminos y cercados para invitar a todos los que quieran asistir a su banquete. Son los ágapes eternos, donde fluye el vino de la Gracia.
El Señor llama a todos, cojos, lisiados, ciegos, sordos, les dice: "¡VENID!"
No es momento de dudas, ni vacilaciones, porque como indica en la parábola: "Ninguno de aquellos que habían sido invitados probará mi cena."
Está preparando el Banquete del reino (Lc. 14, 15 - 24), porque su HORA y la NUESTRA está cerca.
Algunos de los íntimos, sus amigos, han declinado por el momento la invitación, por eso él me envía a salir a las plazas, a los caminos y cercados para invitar a todos los que quieran asistir a su banquete. Son los ágapes eternos, donde fluye el vino de la Gracia.
El Señor llama a todos, cojos, lisiados, ciegos, sordos, les dice: "¡VENID!"
No es momento de dudas, ni vacilaciones, porque como indica en la parábola: "Ninguno de aquellos que habían sido invitados probará mi cena."
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